Al conducir, nadie quiere sufrir un accidente de tránsito, pero siempre existe la posibilidad, aunque se hacen más pequeñas cuando se pone suficiente cuidado.
Al conducir, nadie quiere sufrir un accidente de tránsito, pero siempre existe la posibilidad, aunque se hacen más pequeñas cuando se pone suficiente cuidado.
Un seguro de salud privado es un contrato entre una compañía de seguros y un individuo o una empresa, en el cual la compañía se compromete a cubrir los costos médicos del asegurado en caso de enfermedad o lesión.
Los seguros de salud privados suelen ofrecer una amplia variedad de opciones y niveles de cobertura, y los asegurados pagan una prima mensual o anual por esta protección.
La inmensa mayoría de los conductores de coches poseemos el carnet A1, ya que la DGT lo convalida al tener más de tres años del carnet B, el que nos permite conducir coches.
Cuando pagamos nuestro seguro de coche o moto una parte de la prima va a parar a una entidad del estado denominada el Consorcio de Compensación de Seguros. Una primera definición de este organismo público diría que es un fondo de previsión para hacer frente a aquellos siniestros en los que por diferentes circunstancias no intervienen las compañías de seguros tradicionales.
Lo que sucede es que como todas las cosas públicas, el Consorcio de Compensación de Seguros tiene mala fama: son mayoría los ciudadanos de Tenerife y otros puntos de España que están convencidos de que cuando interviene el consorcio es más difícil y lento cobrar una indemnización tras un accidente de tráfico. Esto hoy por hoy no es necesariamente verdad, aunque sí es cierto que cuando interviene este organismo a veces es preciso dar un pequeño rodeo a la hora de reclamar la indemnización.
Empezaré con una perogrullada y una queja que espero no sea malinterpretada.
La perogrullada es que el agente de seguros cobra una comisión por cada póliza que consigue, incluyendo aquéllas que son de renovación. Esto es, cuando contratamos nuestra póliza de coche o moto en las oficinas de un mediador, parte de lo que pagamos lo cobra el agente de seguros.
Salvo que uno se dedique a este mundillo de los accidentes de tráfico, lo normal es que lo de los convenios entre compañías nos suene un poco a chino… hasta que tenemos un accidentes -sobre todo si a raíz del mismo se han producido daños personales- y de repente descubro que mi seguro no está en convenios. Las consecuencias de esto, como veremos, pueden llegar a ser importantes.
Hace poco vino a nuestro despacho de abogados un chico que había tenido un accidente de tráfico con la moto. Como pasa con muchos seguros de motos, la aseguradora era una de esas raras que pululan por ahí y que parecen tener como función asegurar lo que nadie quiere (en este caso un chico joven con una motocicleta). El caso es que el nuevo cliente estaba desesperado, ya que ni le peritaban la moto ni -lo que es más grave- había ningún centro médico en Tenerife que quisiera atender sus lesiones: Me dicen que mi seguro no está en convenios y nadie se quiere hacer cargo de mí, nos decía.
A nadie le gusta ser protagonista de un accidente automovilístico, por más leve que sea. Sumado al stress que estas situaciones generan, muchas veces se suman aspectos burocráticos a la hora de la indemnización que la aseguradora de tu coche debe brindarte. A continuación, te damos algunos datos que deberías tener en cuenta por ejemplo en Argentina.
Si pudiéramos elegir, nadie quisiera atravesar por un accidente mientras manejamos, aún en los casos más leves donde únicamente se producen pequeñas roturas y rayones en el vehículo. Esos malos momentos vienen acompañado de un gran nerviosismo que no disminuye una vez pasado el siniestro. Todavía queda la indemnización que la póliza debe pagarte.