En un buen número de ocasiones cuando el cliente contacta por primera vez con un despacho de abogados especializados en accidentes de tráfico, ya hace meses que tuvo el siniestro. Ello es así porque aún existe un amplio porcentaje de la población de Tenerife que antes que buscar un abogado confía en la promesa de la compañía de seguros de que cuando alcance el alta se le abonará la indemnización que por derecho le corresponde.
Deja así el lesionado pasar unos meses sin realizar acción ninguna y, cuando obtiene el alta médica o de rehabilitación es contactado (en el mejor de los casos, otras veces las aseguradoras se limitan a dejar que pase el plazo legal de reclamación para ahorrarse pagar indemnización alguna) por el tramitador de la aseguradora, el cual le da cita con el “forense” de la compañía (que es la manera en que la aseguradora llama a sus peritos médicos, pese a que ninguno de ellos es obviamente un forense). Dicho médico de la compañía hace una valoración del lesionado en accidente de tráfico -obviamente a la baja- y le remite el informe al tramitador de la aseguradora, el cual a su vez contacta con el perjudicado para hacerle una oferta económica en base a dicho informe (ofertas que normalmente vienen a significar un 30% de lo que en realidad debería cobrar el accidentado)