Recomendar un abogado ¿suerte o ciencia?…
Sabemos que nuestro despacho de abogados está haciendo bien las cosas cuando al menos uno de cada dos clientes nos recomendaría a su familia.
Es esencial para cualquier estrategia de marketig que se precie identificar y reproducir los mecanismos que llevan a un cliente a recomendar un abogado. Obviamente, hay variables que para bien o para mal no podemos controlar del todo, como que una sentencia nos dé o no la razón, pero también hay docenas de cosas que dependen exclusivamente de nosotros y que marcan la diferencia entre un cliente razonablemente satisfecho y uno que nos acabe recomendando.
A lo largo de estos capítulos de marketing jurídico hemos insistido en la necesidad de convertir nuestro despacho en algo único y diferenciable de la competencia (potenciación de marca, delimitación de especialidad, etc). Pues bien, si conseguimos que las especificidades que nos hacen diferentes al mismo tiempo nos permitan sobresalir entre los bufetes que constituyen nuestra competencia, sin duda tendremos mucho ganado para conseguir esas recomendaciones.