Comprueba que un documento está bien formado: que su letra o dígito de control corresponde al número. Es una verificación formal, no de identidad, pero evita el error más tonto y más frecuente de un expediente: un dígito mal transcrito de un atestado o de una póliza.
Las primeras son propias de esta herramienta; la última es común a todas las calculadoras del catálogo.
El catálogo cubre el baremo vigente, el anterior y las herramientas de prueba y comprobación.
Para detectar erratas antes de que lleguen a un escrito. Los números de documento se transcriben de atestados, pólizas y partes de accidente, y un dígito cambiado obliga a subsanar.
No. Verifica que el número y su letra de control son coherentes entre sí. Un documento puede estar bien formado y no existir, o existir y estar caducado: eso no lo dice esta herramienta ni ninguna que no consulte un registro oficial.
Sí, incluidos los que empiezan por X, Y o Z, que tienen su propia regla de conversión antes de calcular la letra.
También. El CIF usa un dígito o letra de control con una regla distinta de la del DNI, y la herramienta la aplica según el tipo de entidad.
La comprobación es un cálculo, no una consulta: no necesita almacenar el dato para dar el resultado.
Sí, se puede usar sin registro.
Acceso libre para calcularlo ahora mismo. La versión completa añade el informe en PDF con su membrete.
Resultado orientativo. No constituye asesoramiento jurídico.