Diez consejos para no perder el juicio

Diez consejos para no perder el juicio

Si es usted una persona honrada (o no) y ha de acudir como parte interesada a un juicio, siga este decálogo de conducta. A lo mejor no gana el juicio, pero seguro que no se pierde por su culpa.

En FM Abogados Tenerife tenemos la costumbre, una vez acabamos de preparar un juicio con el cliente, de explicarle algunas normas básicas de comportamiento (que no de educación) para que todo el trabajo de elaboración que desemboca en la vista oral no se vaya al traste por cuestiones ajenas a lo estrictamente jurídico. Hemos resumido esos consejos en este decálogo:

  1. Mire a quien le pregunte: Durante el interrogatorio, si le pregunta el fiscal, mire al fiscal. Si le pregunta el juez, mire al juez, etc. Seguro que este consejo le parece fácil de seguir, pero el día del juicio será otro cantar. Pongámonos en situación. Ahí está usted, en mitad de una sala de vistas, con un micrófono delante y viendo su imagen reflejada en el sistema de grabación del juzgado. Ante usted se alza una tribuna con un puñado de tipos ataviados con toga y gesto adusto. Está usted nervioso/a, ese no es su hábitat. De repente –por ejemplo-, el abogado contrario le hace una pregunta con trampa que no sabe cómo contestar. Su primer instinto será mirar a la única persona de la tribuna a la cual conoce, esto es, su abogado, en busca de algún gesto que le socorra en ese trance. El problema de ese “tic” es que la percepción que se llevará el juez es que usted mira a su abogado porque no recuerda cuál de las mentiras que han pactado como línea de defensa es la que tiene que soltar en ese momento, así que le rogamos encarecidamente (aunque sea verdad lo de las mentiras) que si en un momento dado no sabe cómo responder adecuadamente una pregunta difícil, diga textualmente y mirando a quien se la efectuó: “perdone, ¿me podría repetir la pregunta? Es que estoy nervioso/a y no quisiera decirle una cosa por otra”.
  2. Asuma el papel que le corresponde en el juicio: Da igual (a efectos de este artículo) si tiene usted razón o no. Meramente intente resumir en un máximo de quince palabras quién es usted en este pleito (soy un empleado fiel injustamente tratado, soy una persona joven que no podrá trabajar a consecuencia de un accidente de tráfico, soy un buen padre que no quiere perder el contacto con sus hijos, etc) y adecúe sus signos externos a dicho resumen. Piense que aunque no lo parezca el juez es humano y también se deja llevar por las apariencias, así que adopte el atuendo y pose del papel que usted juegue en el juicio. Por ejemplo (y les aseguro que esto acontece en la vida real más veces de las confesables) si le acusan de haber pegado una paliza a alguien, no acuda al juzgado con una camiseta dos tallas menor de la que por envergadura le correspondería marcando músculos, o si su rol tiene que ver con no poder pagar algo evite hacer gala del móvil más grande del juzgado, o si ha interpuesto una denuncia por acoso a su jefe no aparezca el día de la vista con un escote de vértigo. Poco podrá hacer su abogado si usted no parece ser lo que él dice que usted es.
  3. No haga cosas: Aquí entran consejos de sentido común, pero que es posible que usted no tenga en cuenta por el estado de nervios propio del juicio: No masque chicle, no se ponga gafas oscuras ni se las deje olvidadas sobre el cuero cabelludo, no encienda/use/juguetee con el móvil, no mire hacia las filas del público buscando complicidad, no masculle cuando hable el resto de asistentes al juicio, no ordene el bolso, no le haga ojitos a la fiscal, no levante la mano, no añada ningún comentario a lo que diga su abogado ni mucho menos a lo que diga el abogado contrario… Piense que salvo que desprenda usted una imagen de pureza y sinceridad digna de beatificación, es más fácil que el juez le dé la razón si cuando está redactando la sentencia veinte días después del juicio ya no se acuerda de usted.
  4. Mantenga una postura colaboradora: Este consejo es una extensión del anterior: cuando esté respondiendo las preguntas de los abogados y demás miembros del tribunal ha de parecer que está deseando declarar. Su lenguaje corporal, por lo tanto, ha de ser coherente con esta premisa: no cruce los brazos, ni sobre el pecho ni tras la espalda, no ponga las manos en los bolsillos ni sujete una muñeca con otra. Déje reposar los brazos a lo largo del tronco y gesticule cuando corresponda, pero sin aspavientos demasiado agresivos y sin señalar a nadie.
  5. Sea vulnerable. Le explicaré un secreto: los abogados preferimos a la hora de interrogar a la parte contraria enfrentarnos a alguien seguro, tranquilo y locuaz que hacerlo frente a alguien vulnerable y nervioso. Si la actitud del que declara es la de una persona desvalida, probablemente el juez salga en su defensa frente a un interrogatorio agresivo. En cambio, si el contrario va de “sobrado”, posiblemente quede a su suerte y acabe siendo esclavo de su exceso de confianza.
  6. No convierta su juicio en noticia ni en acto social: Salvo que realmente el procedimiento judicial merezca ocupar la primera plana de los diarios de tirada nacional, no le va a ayudar hacer llamadas de denuncia a los medios de comunicación (personalmente sospecho que los medios de comunicación tienen a un becario atendiendo las llamadas de personas que creen que los avatares de su juicio merecen ser conocidos en horario de prime time). Lo mismo es aplicable para aquellas personas que se empecinan en llevar a más de dos acompañantes al juicio a modo de apoyo moral o coro palmero. La percepción del juez será que está usted intentando coartar por la vía de la presión social la acción/actuación/conducta de su contendiente en la sala, o aún peor, que pretende usted ganar por la vía del número de asistentes afines la razón que le pueda faltar en la batalla judicial.
  7. No responda con preguntas: En concreto, evite responder con un “¿usted se cree que yo…?” a ninguna cuestión. Denota que está usted demasiado pagado/a de sí mismo/a y se expone a que si el juez detecta algo en usted que no le guste se autoresponda mentalmente de forma afirmativa a la pregunta que le acaba usted de plantear y ya en ese momento ni el mejor abogado de Tenerife o del resto del mundo conocido podrá salvarle.
  8. Discuta cuando toque: Aunque no lo crea, desde dentro de la sala de vistas se escucha lo que se dice en los pasillos del juzgado (sobre todo si lo que se dice en los pasillos del juzgado supera un cierto número de decibelios y/o implica la rápida intervención de las fuerzas del orden). En consecuencia, no emprenda una batalla dialéctica con la contraparte mientras espera para entrar en la sala. Y menos aún cuando el juicio ya ha acabado.
  9. Si puede decirlo con dos palabras, no use tres: Todos soñamos con tener esos cinco minutos de gloria en los que merced a una inspiración divina soltamos una parrafada brillante capaz de conmover a la audiencia y hacernos pasar a la posteridad, pero créame, los abogados somos expertos en retorcer sus cinco minutos de gloria hasta convertirlos en una cataplasma irreconocible en la cual usted habrá acabado diciendo lo contrario de lo que realmente ha dicho, así que háganos caso y tire de monosílabos siempre que pueda.
  10. No le haga un examen sorpresa a su abogado: Lo disimulamos muy bien, pero en los instantes previos a entrar en sala los abogados también notamos la presión, así que no es buena idea –y esto no me lo estoy inventando- que aproveche ese momento para pasarnos a ese amigo que tiene al otro lado del móvil y que estudió derecho por correspondencia o a esa prima tan pizpireta que le hizo una vez la pedicura a un juez de instrucción y que tras comprobar si la “estrategia jurídica” que vamos a seguir es la misma que habían pergeñado ellos mientras cobraban artículos en el Lidl, nos van a explicar qué truco infalible debemos utilizar de manera sorpresiva en nuestro alegato final para llevarnos el gato al agua. Si ha decidido confiar en un abogado o no puede pagar uno mejor, hágale saber que esa confianza es inquebrantable (aunque sea mentira). Este último ejemplo es extensible al binomio piloto/vuelo transoceánico.

 

Fuente/Aportación: FM Abogados Tenerife
Fecha: 09/08/2013

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