Honorarios de abogados – Todo lo que debe saber

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Honorarios de abogados: La guía definitiva

¿Cómo se calculan los honorarios de abogados? ¿Cómo saber si el abogado me cobra de más? ¿Las costas son del cliente? ¿Qué es una jura de cuentas?

honorarios de abogados

Los abogados tenemos fama de caros. Tanta, que en muchas ocasiones los ciudadanos no acuden a nuestros despachos sino cuando no les queda más remedio. La forma de calcular los honorarios de abogados es para el usuario algo críptico y muchas veces caprichoso, y se tiene la percepción en muchos casos de que tras encargar un asunto a un determinado letrado no nos queda muy claro cuánto nos va a acabar cobrando por sus servicios.

Para acabarlo de redondear, los abogados pueden cobrar de diferentes maneras y en base a distintos criterios, y raro es que en las páginas web o en la sala de espera de los bufetes nos topemos con una lista de precios finales por cada tipo de servicio y procedimiento.

Vamos, por ello, a explicar cómo funciona el cálculo de honorarios de abogados y cómo puede usted saber si lo que le cobran es o no excesivo.

El origen: el libro de honorarios mínimos profesionales

Hay casi un centenar de colegios de abogados en España, más que provincias, y cada colegio profesional tiene su propio libro de honorarios de abogados, que viene referido a los letrados colegiados en el mismo. Estos libros de honorarios -también llamados criterios orientadores en materia de honorarios-  a veces los podemos encontrar en formato pdf en la propia web del colegio profesional que los ha emitido, o en otros lugares públicos de la red. Les dejo a continuación enlaces a algunos de ellos:

 

Si echamos un vistazo a los mismos, nos sorprenderá que la mayoría fueron publicados hace diez años o más. Esto es un claro indicativo de que en la actualidad estos criterios están en desuso. Hasta hace unos años, los abogados que ejercíamos en una determinada población teníamos prohibido cobrar al cliente por debajo de lo estipulado en estos criterios que publicaba nuestro respectivo colegio (curiosamente, sí podíamos cobrar más de lo fijado en los mismos). Pero diferentes sentencias han venido a liberalizar el sector, permitiendo que cada abogado pueda fijar su propio criterio a la hora de calcular una minuta, y en la actualidad los libros de honorarios sólo sirven para calcular los honorarios de abogados a percibir cuando existe una condena en costas de la parte contraria, o en el caso que veremos casi al final del artículo.

Estos libros de honorarios, al no actualizarse con demasiada frecuencia, suelen incluir o tener anexos de actualización. Por ejemplo, los abogados de Tenerife recibimos en su día una circular por la que debíamos incrementar en un 10 por ciento las cantidades que constan en nuestros criterios orientadores.

Por lo tanto, mi abogado puede cobrarme lo que le dé la gana….

Tanto como eso, no, pero sí que resulta más complicado hoy día que se pueda determinar si una determinada minuta es o no abusiva. La solución que se viene promoviendo desde diferentes sectores para evitar que pase esto es instar a las partes a firmar una hoja de encargo profesional.

Dicha hoja de encargo vendría a ser un contrato suscrito por el abogado y su cliente en el cual cada uno asume unas determinadas obligaciones y compromisos. En la misma el letrado ha de dejar consignado el importe de su minuta, indicando lo que incluye y lo que no (procuradores, notarios, etc), e incorporar las variaciones que pueda ésta sufrir (como por ejemplo si tras dictarse la sentencia alguna de las partes la apela). Si no fuera factible dar un precio cerrado para un determinado asunto, cuanto menos se deberán indicar los criterios y parámetros que permitan al cliente calcular fácilmente la minuta final.

Cada vez son más los tribunales que exigen que los honorarios de abogados le queden claros al usuario de la justicia antes de iniciar el procedimiento. También se ha de indicar en qué momento se han de satisfacer dichos honorarios (al final del procedimiento, en pagos fraccionados, mediante diferentes provisiones de fondos, etc). Si no existe hoja de encargo y su abogado le reclama una cantidad de dinero que no guarde relación con el trabajo efectuado, puede usted impugnarla.

Formas distintas de calcular los honorarios de abogados en función del encargo

Hay tipos de procedimientos que tradicionalmente han traído aparejadas formas distintas de calcular la minuta. Por ejemplo, la reclamación de indemnización por lesiones en accidente de tráfico siempre se ha minutado en función de un porcentaje sobre dicha indemnización (incluso durante los años en que en teoría estaba prohibido cobrar un porcentaje). Se utiliza habitualmente el mismo sistema en asuntos laborales como despidos e indemnizaciones por accidente laboral.

Otros temas, en cambio, suelen tener un precio fijo y cerrado (dejando al margen la posibilidad de apelaciones). Suelen ser de esta naturaleza los divorcios y procedimientos de guarda y custodia, tanto los de mutuo acuerdo como los contenciosos. De hecho, en el llamado divorcio express se ha desatado en los últimos años una verdadera guerra de precios.

Hay asuntos que por su naturaleza sólo permiten calcular los honorarios de abogados cuando se analiza el asunto en concreto. El caso más claro es la reclamación de deudas de todo tipo, en que en función de la cantidad que se deba reclamar puede variar incluso el tipo de procedimiento, y desde luego la minuta de abogado y de procurador.

No son pocos los despachos que -sobre todo en temas especialmente complejos o largos- están optando por retribuciones por gestión. Es decir, no cobran nada (o muy poco) de provisión de fondos inicial, pero cada actuación que han de llevar a cabo (un escrito, una reunión, una comparecencia, una visita con el cliente…) es cobrada de manera puntual. La ventaja es que uno va pagando a pequeñas cantidades, pero tiene la contrapartida de que resulta imposible saber cuánto acabará costando el procedimiento completo, y el cliente acaba teniendo la sensación de no hacer otra cosa que desembolsar dinero.

¿Qué pasa si no pago al abogado?jura de cuentas por honorarios de abogados

Existe un procedimiento especialmente diseñado para que el letrado reclame al cliente la minuta impagada: es lo que se conoce como jura de cuentas. En esencia el abogado interpone una demanda en la que acredita las gestiones que ha efectuado en favor de un determinado cliente, así como su minuta de honorarios por dichas gestiones. El juzgado admite la demanda y le darán traslado a usted para que la pague o se oponga a la misma. En esencia usted puede contestar dicha demanda en uno de estos dos supuestos:

  • Que no deba la minuta, por haberla pagado o por no haberse efectuado los trabajos que se indican en la misma.
  • Por entender que la minuta es excesiva en su importe.

El primer caso no suele ser habitual, ya que si hemos pagado la factura se supone que tendremos un recibo o comprobante de transferencia, así que centrémonos en los honorarios de abogados que impugnamos por excesivos.

La ley exige que la minuta que se presente al cobro debe estar desglosada y detallada. Esto es, no sirve que un abogado presente al cobro una determinada cantidad sin más, sino que la factura debe  explicar qué gestiones se han efectuado y cuál es el precio de cada una de ellas. Si la minuta no cumple estos requisitos, puede usted oponerse a su pago.

Asimismo, tal como explicábamos antes, muchos jueces exigirán al abogado que acompañe a la demanda de jura de cuentas el encargo profesional firmado por ambas partes. De no existir éste, muy probablemente el juez acuda al libro de honorarios profesionales del colegio al que pertenece el abogado, y si los conceptos facturados superan lo fijado en dicho libro, recortará el importe de la minuta que deba abonarse.

Por último, en caso de ganar el juicio con costas, ¿son del abogado o del cliente?

La condena en costas, según nuestro ordenamiento jurídico, es la manera de “castigar” a quien litiga sin tener razón, “premiando” al que sí la tenía con la devolución de al menos una parte de lo que se hubiere gastado en abogados, procuradores y en algunos casos peritos. Por lo tanto, en principio y a salvo de lo que a continuación diremos, las costas son propiedad del cliente y no del abogado, por mucho que en la mayoría de juzgados se le entreguen al abogado y no al cliente.

La pregunta a hacerse es: ¿Los honorarios de abogados que han condenado a pagar a la parte contraria yo ya se los he pagado a mi letrado?. Si la respuesta es sí, el abogado nos ha de reintegrar las costas, no debiendo hacerlo en caso contrario.

Pero a veces se dan casos en que lo que hemos pagado a nuestro abogado es más o es menos del importe de las costas. El primer caso se da cuando lo que hemos pactado con el letrado está por encima de lo que dice el libro de abogados (que como recordaremos se aplica para calcular las costas, ya que con el contrario obviamente no se ha efectuado un encargo profesional). En este caso el abogado sólo nos devolverá el importe de las costas, y no lo que le hemos pagado a él. Si en cambio las costas tienen un importe superior a lo que le hemos abonado al letrado (porque hemos pactado un precio a la baja o a porcentaje a pagar al final) el letrado cumple devolviéndonos estrictamente lo que le hubiéramos abonado hasta la fecha.

FuenteFM Abogados.

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